Mi más profunda admiración para ti, mujer valiente, que has decidido emprender. Admiración por tu valentía y tu determinación, por soltar la comodidad y la seguridad para aventurarte en un futuro incierto, por comprometerte con un sueño, por enfrentarte a tus miedos y mirarlos de frente para reírte de ellos. Admiración por tu decisión de seguir adelante con tu pasión y construir algo desde cero.

Cuando cuentas que quieres emprender, que quieres montar tu propio negocio, te miran con cara de escepticismo y te preguntan si estás segura, si lo has pensado bien, si has pensado en tu futuro o en lo complicado de la situación actual. Nunca es el momento ideal, pero el momento ideal siempre es ahora. Es un viaje que parece lleno de obstáculos insuperables, pero también está lleno de oportunidades emocionantes y gratificantes. He tenido mujeres increíbles entre mis estudiantes que han hecho de su pasión un negocio floreciente.

Permíteme que te cuente la historia de Ana, una emprendedora rural que decidió convertir su pasión por la agricultura orgánica en un negocio floreciente. A pesar de las dudas y los desafíos iniciales, Ana perseveró y creó un huerto que no solo abastece a su comunidad con alimentos frescos y saludables, sino que también ha creado empleo local y ha revitalizado la economía de su pueblo. Hoy está enseñando a otras mujeres a hacer lo mismo.

De igual forma, te cuento la historia de Isabel, una artesana que hace unas preciosas meninas partiendo de la forma de una botella y que trabaja la joyería con porcelana. Este año sus “Robledos”, unos pendientes muy característicos, estarán en la gala de Miss España. No siempre es sencillo, pero estas pequeñas alegrías merecen la pena.

Allí donde emprendas, en la ciudad o en el mundo rural, estará tu corazón. Desde él, no solo tienes el potencial de transformar tu vida y la de aquellos que te rodean. Al construir tu negocio, estás contribuyendo al crecimiento y la prosperidad de tu comunidad.
Emprender tiene mucho que ver con lo que piensas sobre ti, con tus creencias de la vida y los negocios, sobre el dinero, la abundancia, sobre los miedos y la suerte. Como dice Marianne Williamson:

“La percepción que tenemos de nosotros mismos determina nuestra conducta.
Si pensamos que somos pequeños… Solemos actuar de esa manera.
Si pensamos que somos magníficos… Tendemos a actuar de esa manera”

No escatimes tiempo y recursos en conocerte, en saber la percepción que tienes de ti y de tu proyecto, tanto consciente como inconscientemente, porque de ello van a depender tus resultados. No escatimes tiempo y recursos en formarte, en saber lo que quieres y lo que no. Vive tu emprendimiento con la confianza de una niña, sé coherente con tus valores, no te vendas por el camino.

Si te pudiera dejar piedras por el camino, la primera sería reconocer tus dones, aquello que se te da bien, aquello que te hace disfrutar y valídalo con tu proyecto de emprendimiento, dedicarás mucho de tu tiempo a él y es importante que te haga sentir bien. Y además, valida que lo que ofreces es útil e interesante para tus potenciales clientes.

Comprométete, el emprendimiento es un compromiso de tiempo completo, un proyecto de vida que requiere dedicación constante. Es crucial encontrar un propósito que te inspire y te guíe en los momentos difíciles. Escucha tu intuición y evalúa regularmente tu proyecto, aprendiendo de tus experiencias y siguiendo tu corazón.

Mantén pensamientos positivos y evita los que te limitan, es más fácil tomar una buena decisión con la mente clara. Trata a tus clientes como amigos, comprendiendo sus necesidades y sirviéndoles con pasión. Aprende a vender con confianza, superando creencias negativas. Diseña una ruta clara y alcanzable hacia tus objetivos, con metas específicas, medibles, realistas, temporales y emocionantes, que beneficien tanto a ti como a tu entorno. Recuerda siempre el poder que reside en ti.

Eres una fuerza de cambio y un faro de esperanza para aquellos que sueñan con seguir tus pasos. A través de tu arduo trabajo, tu creatividad y tu determinación, estás creando un legado que perdurará mucho más allá de tu propio éxito. Sé que habrá días difíciles y momentos de duda en tu viaje, pero nunca olvides que no estás sola. Estamos aquí para apoyarte, inspirarte y celebrar tus triunfos. Juntas, podemos superar cualquier desafío y construir un futuro brillante y próspero para todos.

Así que, querida emprendedora, sigue adelante con valentía y convicción. Tu visión, tu pasión y tu dedicación son los ingredientes esenciales para el éxito. Estoy emocionada por ver todo lo que lograrás y por ser testigo de tu impacto transformador en nuestras vidas y en nuestras comunidades.

Te deseo el mayor de los éxitos,

María